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miércoles, 10 de octubre de 2012

Cuando te beso


Tienes razón sobre lo que pasó en aquella primera cita... mientras tus pecas me sonreían, tu boca, o la promesa de esos labios demasiados tiernos, me impedían mirarte a los ojos.
Las palabras brotaban de mí hacia ti construyendo una conversación torpe y vaga que el resto de mi ser ignoraba por completo. Conversábamos, distraídos, como sumergidos en el guión de una película muda.
Toda mi voluntad estaba puesta en tu boca, que intentaba, supongo, decirme algo.
Tus palabras sinceras se desvanecían en el silencio. Mientras, en tus labios, se dibujaba la promesa, tal vez, de algún beso “robado al azar”.
Tímidas y sensuales, nuestras bocas jugaron a provocarse: "el que se queda sin aliento pierde", dije.. y te mordí la boca.
Y el azar, o el destino (que es decir lo mismo), anunció con trompetas el final del juego; y el comienzo de algo más.
Tiempo ha pasado desde aquella primera noche; tiempo, besos, juegos y mucho más.
Vuelven hoy los silencios delicados y la complicidad de esa noche nuestra; vuelve el secreto, y las promesas nuevas, ese intenso sabor a fruta madura que se desprende de tus labios, vuelve esta tierna e insuperable sensación interior...el enigma de nuestra intimidad tan íntima.
Esto es lo que pasa cuando te sueño..y me olvido, y me pierdo entre tus pecas,
y si te muerdo, y despierto en el universo sublime de tus besos...tú vuelves,
con tu misterio, sin mi olvido, y cada vez que te beso,
no hay dudas,
tú vuelves mejor.

martes, 25 de septiembre de 2012

Pérfida y terrible


"Nosotros... que mordimos la condena dulce y nos desangramos, en el silencio de esta noche pérfida y terrible, tan llena de sospechas, y de traiciones, de pesadumbres y de luna llena; noche de versos de mal augurio, como presagios que se nos incrustan en los ojos, pobre ojos rojos, rotos, de donde brota el llanto más oscuro, ese llanto puro, tan desgarrador y espantoso, hastiado de la muerte fácil y tan lleno de silencios yermos, como la ablación infernal de esta distancia maldita, sombría y desleal como esta noche final, tan puñal en la garganta y menoscabada de sutiles esperanzas, tan ahogada en el silencio, acabada, y con un tierno dolor a condena amarga.
Porque fue dulce mientras duró, y ahora es acerba en la distancia, como el resabio de aquel amor perdido, o las secuelas de la primer mordida, sin salida, cuando hay besos que desgarran, que no se detienen ante nada, y uno se desangra por la boca, esta boca que está loca, y son los dientes que muerden carne y los labios, que enajenados lloran sangre, y el mordisco es tan sutil, tan exquisito, y la condena es tan fatal y tan sabrosa, que las huellas no desaparecen, ni la sangre, ni los dientes, ni el dolor que compartimos para siempre, cuando fuimos carne, y mordimos la condena.
Y el tiempo es el que pasa lento, y la condena la que se hace larga, y esperarte, en el vacío inconmensurable de esta nostalgia, es como buscarte a ciegas en el eco insuperable de una herida, enceguecido por la sangre que brota del vacío, y en el abismo, sentenciado a deambular en la oquedad que me impone tu silencio, y en lo absurdo y nauseabundo de esta puta espera, cuando sé muy bien que nunca llegas, porque este juego sucio continúa ad infinitum, y el maldito círculo nunca se completa, y la noche siempre es larga, y la condena no se acaba, mientras habito en el castigo, porque ahora sé, que lo pérfido fue morderte, y lo terrible fue probarte."

A.G.Leão, "EL Sueño de Lagarde"

martes, 30 de agosto de 2011

ojo, lágrima, boca, cabra, soledad

"La tarde fabricaba una soledad,
como la lágrima que cae
de los ojos a la boca de una cabra..."


"Paradiso", Lezama Lima