martes, 20 de octubre de 2015

Algunos Mandamientos Nuevos


1.- NO irás por los caminos despertando a las Bestias.

2.- NO alimentarás pasiones ajenas... (si no tienes pensado llegar hasta el final).

3.- NO despertarás de ningún sueño creyéndote el mismo de ayer.

4.- NO te sentirás seguro en el silencio.

5.- NO maldecirás las sombras de la noche.

6.- NO ocultarás tu instinto asesino detrás de una máscara de dulzura.

7.- NO justificarás tu inacción en la desidia de los tibios.

8.- NO te adormecerás en el tedio de los caminos sin pendiente.

9.- NO reprimirás tu llanto de sangre, cuando por fin oigas lo indecible.

10.- NO buscarás regocijo ni piedad, pateando las cabezas de los náufragos.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Desde el espejismo

"(...) No me llames, sirena, de tu costa:
¿qué haría si me tiento? Prefiero ser recuerdo
de lo que siempre ansiaste
que resto de naufragio en tus orillas."

"FADO", Leopoldo Brizuela

lunes, 29 de septiembre de 2014

El último bar abierto.

"Produce zozobra saber que hay cierta gente que no volverás a ver. Uno sospecha que ahí está el acabamiento, en lo que se ha perdido para siempre, en las noches que jamás se repetirán, la aventura que me ha tentado siempre, la barra del bar como singladura cotidiana... Echo de menos aquellas madrugadas en que buscábamos el último bar abierto. En fin, uno ha cumplido bien. Y ha sobrevivido".



José Manuel Caballero Bonald
"Premio Cervantes 2012"

lunes, 25 de agosto de 2014

El problema del agujero del donut

“(...) lo ya sucedido se ha de dar por ya sucedido, sin más; y lo aún no ocurrido, se ha de dar por no ocurrido [...] en resumidas cuentas, nuestra existencia es una sucesión de instantes aprisionados entre el “todo” que queda a nuestra espalda y la “nada” que tenemos delante. Y ahí no hay lugar para el azar, ni tampoco para lo posible [...] Todo esto es pura alegoría […] y el resultado no varía.

Es como el problema del agujero del donut. Preguntarse si ese agujero debe aprehenderse como un espacio o como un ente es algo que concierne a la metafísica, aunque por mas vueltas que se le dé, el gusto del donut no se verá alterado en lo mas mínimo.”


H.Murakami,"La Caza del Carnero Salvaje"

martes, 1 de julio de 2014

Un trazo inconcluso


La imagen es la de una figura simple, torpe e inconclusa, pero acabada. El símbolo de una pasión, tal vez, cercenada con furia varias ausencias atrás; pero que arde ahora con el peligro declarado de una hoguera pérfida, eterna e infinita.

El trazo surge, en su origen, esperanzado y hacia arriba. Hacia la inmensidad de un horizonte cargado de cielos lejanos, inalcanzables pero posibles. Como un destello de voluntad ineludible, o la curva tempestuosa de una proclama urgente de amor desesperado.

Pero rápidamente, su vuelo de fe se ve interrumpido por algún obstáculo ladino que lo obliga a sucumbir, durante algunos sutiles instantes, hacia un abismo diáfano y nuevo; la "contra-cara" de todo aquello condenado a fracasar, ya por cobardía o por conveniencia... lo que suele ser lo mismo.

Y es aquí donde comienza el trazo su caída fatal. Suavizada y armónica al principio, guiada tan solo por el arrebatado empeño de una intención primitiva y lejana; esa angustiante, imperiosa y constante necesidad de “ella”.

Después de una noche agitada, el día parece amanecer claro y esperanzador. Pero sobre la montaña eterna el viento de la calamidad sopla fuerte esa mañana, y aviva el fuego sutil que domina el presagio; desestabiliza cualquier urgencia primera y destroza aquel trazo maldito, nacido con el pasado firme de toda incertidumbre bastarda y duradera<, trazo que se vuelve ahora tímido y entrecortado como un tartamudeo fatal y último; o como el eco lejano de una angustia que ya ha comenzado a superar su antiguo estado de presagio mortal y tierno.

Y es entonces, justo antes de chocar contra los bajos fondos de ese abismo personal, cuando la voluntad va menguando su fuerza inicial y la intención de una voz salvadora se va extinguiendo débilmente hasta desaparecer por completo en el limbo de una soledad (ahora) demasiado comprometida; a los pies de aquellas pobres almas desconocidas que (tal vez) nunca lleguen a compartir - ni vislumbrar siquiera-  la tenue, sutil, pero determinante intención de una frase insinuada sutilmente justo ahí, en los anales de dos miradas que se rozan al pasar, se muerden... y se pierden para siempre.



miércoles, 18 de junio de 2014

Abraxas

"Querido Sinclair, nuestro dios se llama Abraxas, y es dios y diablo; abarca el mundo oscuro y el claro. Abraxas no tiene nada que objetar a ninguno de sus pensamientos, a ninguno de sus sueños. No lo olvide. Pero le abandonará el día en que sea normal e intachable." H.H.

martes, 10 de junio de 2014

Perderse

"Caminé anoche durante horas. Era como si quisiera perderme por alguna calle nueva. Perderme absoluta y alegremente. Pero hay momentos en que no podemos, no sabemos perdernos. Aunque tomemos siempre las direcciones equivocadas. Aunque perdamos todos los puntos de referencia. Aunque se haga tarde y sintamos el peso del amanecer mientras avanzamos. Hay temporadas en que por más que lo intentemos, descubrimos que no sabemos, que no podemos perdernos. Y tal vez añoramos el tiempo en que podíamos perdernos. El tiempo en que todas las calles eran nuevas".

"Formas de Volver a Casa", A. Zambra

domingo, 8 de junio de 2014

Escribir

Escribir... o permanecer en ese tiempo impreciso de la escritura. Vomitar como endemoniado... sin tiempo ni música, sin fuerzas para pensar en lo que vendrá - si total, ya nada importa.
Y es entonces cuando el cuerpo estalla, avanza, y se quiebra...
y surgen hambrientas las grietas /  las venas, que supuran el veneno...
amargo, intenso, en todas direcciones...
salpicando las sábanas y las paredes, los sueños y las hojas en blanco.
Y el dolor entonces es inmenso, pero dulce, como un orgasmo...
Estremecerse, escribir, y estallar al fin... devorar en silencio ese estallido, y quedarse ahí, quietito... abrazado al verso, con los ojos vacíos desbordados de lágrimas; y el cuerpo, agotado...
casi adormecido.

lunes, 29 de julio de 2013

No todo es vigilia la de los ojos abiertos

"(...) No todo es vigilia la de los ojos abiertos.
A cosas de nuestra alma, vigilia llama sueños.
Pero hay de esta también un despertar
que la hace ensueño: la crítica del yo, la Mística.
Vigilia, no lo eres todo.
Hay lo más despierto que tú: la Mística.
Y ensueños, entre párpados recogidos..."

Macedonio Fernández 

viernes, 26 de julio de 2013

Instante gíglico


Él la virufretó por los brontos, alerrajatándola un poco. Luego abeboximando la boca. En la piel clavorosa regrantinaban pequeños ojurtos en relieve, cubriendo la tronja y las gramorillas. Los blosos se raconceleaban lentamente paucerrando los sártapos. La lefó hasta tacoblarle hacia atrás la graleza, excrefitado por la ardogriente piel del burello y el fantaroma del cuerpo. Rodeó los brontos con un bariazo, mientras runfundía la mano en las bradas. Ella se agrofanó, marscuyándolo con una oplaluna rastansión del cuerpo, cofriendo algo las fierdas. La mano rugbía en el calor. Pero Cristina se marquezó enseguida, ferazándose.
─ ¡Carieto! No tan brulero, Julito.


Ejercicio Gíglico